Prolapso de la glándula lacrimal
del tercer párpado

A Media Lúa: verdades y mentiras sobre la Toxoplasmosis


Los perros y los gatos tienen dos glándulas lacrimales en cada ojo: la principal, que produce más o menos el 70% de la lágrima, y la del tercer párpado, que produce entre el 30% y 40% y que, si se prolapsa, puede originar numerosos problemas oculares. Os lo explicamos a continuación.

Esta pequeña glándula lacrimal se sujeta al tercer párpado con un tejido conectivo que, en numerosas razas (Cocker Spaniel, Beagle, Lhasa Apso, Shith Tzu, Bulldog, Carlino, etc) es más débil de lo normal, provocando que la glándula pierda su anclaje y se prolapse. Con ello, puede causar problemas como conjuntivitis crónica, secreción ocular, disminución de la producción de lágrima, etc.

En el pasado se recomendaba erróneamente la extirpación de esta glándula, generando con el paso del tiempo serios problemas como el desarrollo de una queratoconjuntivitis seca por falta de formación de lágrima. En la actualidad el tratamiento siempre es quirúrgico, y consiste en la recolocación de la glándula mediante la formación de un «bolsillo».

Esto es precisamente lo que le pasó a nuestro simpático Pipo, un Bulldog francés que tuvo la mala suerte de prolapsar las dos glándulas y que, ya de jovencito, pasó por nuestro quirófano.


A Media Lúa: verdades y mentiras sobre la Toxoplasmosis


La verdad es que, con su derroche de energía, no le resultó difícil recuperarse y soportar las revisiones, las gotas y el collar isabelino que orgullosamente portó hasta su completa recuperación.


A Media Lúa: verdades y mentiras sobre la Toxoplasmosis


A día de hoy Pipo se encuentra perfectamente, sin collares, gotas ni ataduras, con unos ojos perfectos, bonitos y funcionales.

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