Factores clave para preparar a las
mascotas para el invierno

Clínica veterinaria A Media Lúa: Preparar a las mascotas para el invierno


Con la llegada del frío queremos recordar ciertos factores que debemos tener en cuenta a la hora de preparar a nuestras mascotas para el invierno. La bajada de temperaturas característica de esta época del año puede afectarlas de diferentes maneras: por ejemplo, los problemas de artrosis y de dolor de huesos se agudizan, y el frío pone a prueba sus defensas y predispone a enfermedades respiratorias. Además, los cachorros y los animales ancianos tienen un mayor riesgo de sufrir hipotermia. Os hablamos de todo ello en este artículo.


ARTROSIS

La artrosis es un proceso degenerativo que afecta a huesos y articulaciones, y que se manifiesta con dolor y reducción de la movilidad. Puede darse en los animales de compañía tanto a nivel cervical, como en la cadera, las articulaciones de las extremidades, o los codos y rodillas. Es más común en animales de edad avanzada, por el desgaste normal de huesos y articulaciones, aunque no están exentos animales jóvenes. Además existen un gran número de enfermedades que la provocan de forma precoz, como la displasia de cadera o codos, o la luxación de las rótulas en las rodillas.

Debemos estar alerta por si detectamos signos de dolor o molestia como, por ejemplo, una menor actividad, alteraciones en la forma de caminar como cojeras o pasos más cortos, rehusar subir o bajar escaleras, dificultad al levantarse, o falta de seguridad y miedo a saltar o descender de lugares elevados.


ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

Las enfermedades respiratorias suelen manifestarse en nuestras mascotas con estornudos, toses, secreción nasal y ocular y, en ocasiones, apatía, malestar y fiebre.

  • La rinotraqueitis felina es una enfermedad muy frecuente en los gatos, que les afecta a la tráquea y las vías respiratorias superiores. Su diagnóstico y tratamiento se ven dificultados debido a que en ella están implicados varios agentes infecciosos, virus y bacterias. Puede complicarse y extenderse a las vías respiratorias inferiores, causando bronquitis y neumonía, e incluso comprometer la vida de los animales. Además de aislar a los gatos enfermos para evitar el contagio, la principal prevención es la vacunación, una detección precoz, e instaurar tratamiento adecuado, cuestión que a veces se complica por la gran variedad de posibles agentes causantes. Es importante recordar que los gatos son animales que se guían mucho de su olfato para identificar su alimento por lo que, si sufren una secreción nasal abundante y les cuesta oler, suelen dejar de comer, lo que empeora su estado general y complica su curación.
  • La tos de las perreras, llamada de esta manera por la facilidad con la que se contagia entre perros, es una enfermedad problemática en instalaciones donde se mantienen varios animales, puesto que es complicada de eliminar totalmente debido al constante contagio cruzado entre ellos. Están implicados en ella fundamentalmente el virus parainfluenza y la bacteria bordetella y, en general y salvo complicaciones, no es una enfermedad grave aunque sí latosa y muy molesta para el animal, que suele prolongarse durante unos 10 días o más.

Es importante destacar que estas enfermedades no son contagiosas para las personas (caso de la rinotraqueitis felina), o el contagio es extremadamente raro (en el caso de la tos canina), pero sí son muy contagiosas entre perros y entre gatos, por lo que es importante mantener las vacunaciones actualizadas de cara al invierno, incluyendo vacunación específica frente a tos de las perreras en caso de los perros, y evitar el contacto en parques y espacios públicos con animales que muestren signos como estornudos o tos de forma reiterada.


HIPOTERMIA

Debido a sus particularidades fisiológicas, los animales mayores y los cachorritos tienen una menor capacidad de termorregulación, es decir, no regulan tan bien su temperatura corporal. Por ello tienden a enfriarse más fácilmente en ambientes con bajas temperaturas, humedad y viento intenso, lo que aumenta el riesgo de que padezcan hipotermia. Puede ser necesario abrigarlos adecuadamente a la hora de salir al exterior, evitar que se mojen o, en caso de que ocurra, secarlos de forma adecuada, e impedir que pernocten en el exterior.

Es fácil caer en la trampa de que lo mejor para combatir el frío del invierno es mantenerlos en ambientes cálidos. Sin embargo, el abuso de calefacciones o mantenerlos en ambientes calefactados a veces es peor, ya que los cambios de temperatura drásticos entre exterior e interior, o poner la calefacción unas horas y luego abrir las ventanas, ponen a prueba su sistema inmunitario que se debilita frente a los virus.

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