La importancia de un correcto manejo
en las tortugas: el caso de Ruperta


El caso de Ruperta constituye un buen ejemplo de que el correcto manejo, en las tortugas y en la mayoría de animales exóticos, es crucial para garantizar la salud y longevidad de la mascota: os invitamos a conocerlo.

Ruperta es una tortuga hembra rusa, concretamente una Testudo horsfieldii, una especie de tortuga terrestre de la familia testudinidae. Son reptiles herbívoros con caparazón redondo y aplanado, de color marrón. Los escudos del centro se tiñen de color negro, y los del plastrón son negros con bordes claros. Su hábitat natural son las estepas del sur de Rusia, Afganistán, China, Pakistán y diversas repúblicas centro asiáticas. Los ejemplares salvajes viven en hábitats caracterizados por largos periodos de sequía y se alimentan de hierba seca, condiciones en las que tienen que complementar su dieta con artrópodos o excrementos.

Cuando viven en cautividad necesitarán unas condiciones especificas: su terrario debe presentar un punto cálido de unos 28ºC, y un punto frío a unos 18 ºC. El sustrato tendrá unos 5 cm de profundidad, y estará compuesto por un 40% de turba, un 40% de humus y un 20% de tierra de río. Debe disponer de una lámpara de rayos ultravioleta específica para reptiles, puesto que es indispensable para una buena síntesis de vitamina D, esencial para el metabolismo del calcio. Se pueden mantener en exterior, pero en ese caso será imprescindible asegurar un punto cálido y un punto con buena luz solar directa. En cautividad su dieta se basa en hierbas y flores, y en muchos casos es recomendable añadir calcio a la alimentación para fortaleces huesos y caparazón.


EL CASO DE RUPERTA

Ruperta tiene doce años de edad, y llevaba casi un mes sin comer. Debido a la época del año, sus propietarios creyeron que se trataba de una hibernación normal, pero la tortuga se seguía moviendo y esto los alarmó. El terrario donde vive se encuentra en el interior de la casa, no tiene lámpara de luz UV y solo le da la luz directa esporádicamente. Ha sido alimentada casi en exclusiva con lechuga.

Comenzaron a inflamársele los ojos y apareció una estomatitis que le impide comer con normalidad. Además, llega a consulta bastante deshidratada. Se realiza una analítica completa para comprobar el estado de sus órganos vitales, valorar correctamente su estado general y establecer el pronóstico.


Analítica


En la analítica de sangre apreciamos signos de infección, junto con el calcio bajo y un inicio de fallo renal. Las principales causas que pueden llevar a este tipo de problemas son trastornos nutricionales y metabólicos, asociados a unas condiciones inadecuadas tanto de alimentación como ambientales, así como procesos infecciosos víricos y/o bacterianos.

El pronóstico es reservado, puesto que su estado de salud es muy delicado. Se tratará de una hospitalización de larga estancia, con una recuperación a largo plazo, lenta y costosa. Su familia no se ve capaz de afrontar el proceso, pero todo el equipo de la clínica veterinaria A Media Lúa está de acuerdo en que merece la pena intentarlo. Por ello, nos comprometemos a su cuidado médico y a entregarla a una instalación especial en cuanto su estado de salud lo permita, para intentar que tenga una larga vida.

La hospitalizamos con fluidoterapia y tratamiento médico. También es necesario colocarle una sonda esofágica, para alimentarla con la cantidad diaria necesaria para recuperar su peso ideal y, así, lograr que evolucione hacia una correcta alimentación.


Sondaje gástrico (izquierda) / Rehidratación (derecha)


Semanalmente realizamos controles de la evolución de su peso. Se repite una analítica a los quince días, y posteriormente de manera mensual. El proceso es duro: tiene problemas de estreñimiento que hacen que necesite baños diarios, intenta quitarse la sonda (y lo consigue en alguna ocasión), necesita a una persona pendiente de su alimentación varias veces al día, absolutamente todos los días, y al mismo tiempo es necesario intentar estresarla lo mínimo posible. Evoluciona lentamente, y poco a poco se notan cambios: gana peso, sus analíticas mejoran, etc.


Acúmulo de heces (izquierda) / Baño hidratante (derecha)


A los tres meses de tratamiento, y tras dos meses en su nuevo hogar, ¡Ruperta abre los ojos! Es una tremenda alegría para todo el equipo ya que, tras un enorme esfuerzo, comienza a avanzar a pasos mucho más rápidos. A los quince días empieza a alimentarse voluntariamente.


Ruperta abre los ojos


Primera comida


Tras tres meses y medio de tratamiento, analíticas de revisión, alimentación, baños y mucho empeño por parte de su nueva propietaria y de todo el equipo, se retira la sonda esofágica y se le da el alta.


Ratitos de libertad (izquierda) / Primeros días sin sonda (derecha)


Será necesario hacer un seguimiento y mantener monitorizado su estado de salud con analíticas, primero semestrales y posteriormente anuales, y un correcto manejo de su hábitat. Pronto os contaremos como se encuentra Ruperta actualmente: ¡recordad seguir nuestras redes sociales!

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